Él no fue sincero en un principio -tampoco al final-, usó siempre máscaras y a la fecha no se sabe a ciencia cierta quién es. Él quería un amor de mentiras, de esos que no deberían llamarse amor, él buscaba una persona que fuese más que amiga y menos que novia, sus tiempos ya estaban contados porque antes de empezar él sabía cuándo terminarían, él buscaba sexo sin explosión de sentimientos, un amor a la ligera, sin ataduras, sin ganas de ser y estar.
La vida dio tumbos y los puso a cada uno en el sitio que querían, ella logró ese amor anhelado y él sigue hablándole pidiéndole regresar.
“...La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar...”
Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar...”
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