miércoles, 18 de noviembre de 2015

matame

Me apuntabas con un arma, una calibre 38. Primero en la frente, estabas molesto. Me golpeabas con el cañón en mi frente, me lastimaba. Luego bajaste a mis labios, y volvía tu amor por mi. Mis labios secos, hasta los pellejitos creías que era algo irresistible. Luego te distraes y bajas hasta mi pecho justo en esternón, justo al medio donde sabias que iba a doler. Y disparas sin piedad.

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