Otra carta, aún más impersonal de las muchas que te he
escrito. Es irónico que nunca en estos tres años recibí una tuya. Hasta ahora
no me había dado cuenta lo aburrida que se había vuelto nuestra relación.
Siempre haciendo lo mismo, la misma rutina; ver tele, hacer el amor, comer, ver
tele, dormir. Aburrido. Pero siempre tuve ideas de hacer algo diferente pero nunca
las mencione porque sabía que no las ibas a compartir conmigo, la paja era más
grande para ti que yo. Quería visitar museos contigo; el bellas arte, el
contemporáneo, el museo de la memoria.
Pero no hablemos de nosotros, ya se volvió aburrido. Hablemos
de las flores y lo hermoso que se ve mi patio en este tiempo. Los fuertes
colores de las flores y rosas me hacían recordar a ti, pero ahora me hacen
pensar en mí. En el tiempo y esa rica sensación de un día frio y que el sol te
caliente la piel. En el arte y es interés ridículo que me dio por apreciarlo,
talvez porque ahora veo diferente respecto a la situación. En mi perro y lo
leal que es, odia estar solo porque sabe que esta viejo y necesita compañía
hasta el fin de sus días.
Y de todas formas soy un desastre, en todos los sentidos,
tengo mil ideas en mi cabeza todo los días todo el día, odio la rutina, odio lo
normal, me asusta la gente, no confió en nadie (excepto en mi propia madre). Y
la verdad es que mi corazón esta tan negro como el tuyo. Y está herido pero es
inquebrantable. Decisiones la vida se basa en decisiones, pero esta vez yo no
elegí esto. Es que el amor no muere, y si muere nunca hubo amor. Ya hay otra
persona que llenara el vacío que deje en ti, pero te aseguro que no llenara ni
la mitad. Decidí dejarte atrás pisar los
recuerdos, es que ya se me olvido hasta tu voz. ¿Y tú Manuel? ¿Elegiste bien
las tuyas?
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