Mientras avanzaba por la escalita del cerro, tras de mi se detonaba un misil. Una bomba atómica domestica que levantaba un hongo de humo nuclear que consumía todo hacia arriba, la realidad implosionaba dentro de un remolino a mis espaldas, la felicidad se convertía en un recuerdo de vapor toxico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario