El tiempo procede en ciclos, como también en una línea, un
planeta gira: ¿ve? Un ciclo, una orbita alrededor del sol, es un año ¿no? Y dos
orbitas, dos años, y así sucesivamente. Uno puede contar las orbitar
interminablemente… un observador puede hacerlo. En realidad, con un sistema
como ese medimos el tiempo. El contador de tiempo, el reloj. Pero dentro del
sistema, del ciclo, ¿Dónde esta el tiempo? ¿Dónde comienza y donde termina? La repetición
infinita es un proceso atemporal. Es menester compararlo, referirlo a algún otro
proceso cíclico o no cíclico, para poder verlo como temporal. Y bien, esto es
muy curioso y muy interesante, ya lo ve. Los átomos, usted sabe, tienen
movimientos cíclicos, los compuestos estables están constituidos por partículas
dotadas de un movimiento regular, periódico, un movimiento correlativo. En realidad,
son los ciclos atómicos del tiempo reversible los que confieren a la materia la
permanencia que hace posible la evolución.
Las pequeñas intemporalidades sumadas constituyen en el tiempo. Y luego,
en la escala grande, el cosmos: bueno, usted sabe, nosotros pensamos que el
universo todo es un proceso cíclico, una oscilación de expansión y contracción,
sin ningún antes, sin ningún después. Solo dentro de cada uno de los grandes ciclos,
en los que vivimos, solo allí hay tiempo lineal, hay evolución, hay cambio. Por
lo tanto, el tiempo tiene dos aspectos. Esta la flecha, el rio fluye, sin lo
cual no hay cambio, no hay progreso, ni dirección, ni creación. Y esta el
circulo o el ciclo, sin el cual todo es caos. La sucesión sin sentido de
instantes, un mundo sin relojes, sin estaciones, sin promesas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario